Y, como cada año, llegó "LA CHARLA DE TÁNGER", conocida así por todos. Aunque, gracias al éxito de la misma, ya no es sólo de Tánger, ahora son 3 los lugares a los que se va de experiencia misionera y solidaria. Níjar, Alcuéscar y la ya comentada ciudad marroquí. Los ponentes eran 5 compañeros de primero de bachiller, que habían ido a las distintas localizaciones con el único objeto de ayudar en lo que pudiesen.

   Tánger ya lo conocemos. Se levantan temprano, se asean y comienza el trabajo. Un trabajo para más de 80 niños que pasan ahí el día. Un trabajo que normalmente no es desempeñado por tantas personas. Un trabajo al cual nosotros contribuimos mensualmente con nuestro euro. Un trabajo que salva vidas. Alcuéscar ya nos suena también. Allí nuestros compañeros ayudan a personas con deficiencias físicas y mentales. Ancianos, esquizofrénicos, personas abandonadas conviven en el mismo lugar.

   Por último, Níjar. Ni si quiera los que viajaban a esta ciudad almeriense sabían con qué se iban a encontrar. Una ciudad con unos 8.000 habitantes españoles y muchos miles de inmigrantes compartiendo territorio con ellos. Allí nuestros compañeros ayudaban en la recogida y distribución de alimentos, enseñanza del español, les visitaban y arreglaban todo lo que estuviese en su mano.

   Tiene que ser duro vivir algunas cosas de estas. Como ellos decían, es ver la realidad en la que viven muchas personas para luego, una semana más tarde, seguir viviendo en tu casa, viniendo a tu colegio, compartiendo momentos felices con tu familia y tus amigos.
Muchas de las personas a las que visitaron no tenían ninguna de estas cosas. Y pensar que a veces no sólo no valoramos, sino que nos quejamos de lo que tenemos.También tiene que ser una bonita experiencia, una de estas para nunca olvidar. Una experiencia que quiero vivir el próximo año. No me importa a dónde ir. Quiero hacer lo posible por ayudar a quien lo necesite.
                                                                                                             Diego Rodríguez Godoy