Los pulpos no olvidan que siguen buscando a la madre del misterioso huevo, pero aprovechan cada juego que se les presenta para seguir aprendiendo. Esta vez han decidido preparar una bufanda para que esté bien calentito en los fríos días de invierno. Investigando el grosor de las diferentes agujas y las tonalidades de los ovillos de lana que tiñen después de trasquilar a las ovejas, los niños y niñas se meten de lleno en el fantástico mundo de la granja. Las aulas de nuestro colegio se abren a mil y una aventuras para aprender y enriquecer su mundo, y no desaprovechamos ni una sola oportunidad.

 

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