Esta semana, dentro del marco de la festividad del Padre Claret, hemos asistido a la Iglesia para visitar al "Padrito" con mucha ilusión. Durante la semana, hemos realizado un menú de la clase con los tutores, reflexionando sobre aquellas cosas que hacen "crecer nuestro corazón". En la celebración, además, hemos descubierto cuál era el menú de Claret que alimentó toda su vida misionera: el pan de la Eucaristía, el agua que refrescaba sus largas caminatas, La Palabra de Dios, que era su mayor energía y, por último, el postre más delicioso, el cariño de María.

Sin duda, alimentándonos nosotros también de tanto amor, nuestra vida seguirá creciendo y multiplicándose como la de Claret.

 

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