El COVID-19 no frena a la comunidad educativa claretiana. Hace ya varios meses que os resignamos a dar por perdida en este 2020 una tradición de más de cuatro décadas. Sin embargo, los signos de recuperación en la sociedad canaria os han animado a llevar a cabo una versión distinta de nuestras habituales Olimpiadas. Cuando normalmente se hubieran reunido centenares de alumnos y familias en la inauguración de los Juegos en Tamaraceite, este viernes apenas unos veinte voluntarios se encargaban de representaros a todos. Las necesidades ahora son otras, y la salud es lo primero. En cualquier caso, centenares de personas siguieron la ceremonia a través de la emisión en directo mediante Facebook Live para arropar más si cabe a los participantes.

La llegada de la llama olímpica y el izado de banderas servían esta vez como colofón a una semana en la que cada alumno, familia, profesor o trabajador del centro podía llevar a cabo alguno de los retos voluntarios propuestos desde el incansable departamento de Educación Física. Los mismos que acuñaron el lema de quedarse en casa, pero no quietos durante el confinamiento han visto cómo más de 500 vídeos les han sido enviados como pruebas de la implicación en las actividades que habían diseñado. Más que nunca, este año lo importante era participar y mantener viva la Olimpiada.

Lógicamente, no se trataba de un acto repleto de felicidad. También hubo un emotivo recuerdo para todas las víctimas de la pandemia así como para el homenaje a todos aquellos que contribuyeron a mantenernos a salvo, desde los médicos y enfermeros hasta la policía pasando por los empleados de los supermercados. Todos ellos fueron reconocidos como fundamentales para que hoy gocemos de la llamada “nueva normalidad” por el director titular, el padre Juan José García, quien apeló a la “aparición de un corazón claretiano en estos momentos”. El misionero recordó que el Ideario claretiano defiende que la Esperanza debe imponerse ante la adversidad para así seguir los pasos y enseñanzas que nos dejó el fundador de la congregación que da vida al colegio. En este sentido, el presidente del AMPA, Pedro Rodríguez, agradeció la capacidad de todo el colegio de convertirse rápidamente al formato de docencia on-line antes de recordar una cita del propio San Antonio María Claret: “Para salvarse conviene tener la eternidad en la cabeza, a Dios en el corazón y el mundo debajo de los pies".

 

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