Hoy, nos hemos levantado algo cansados, pero animados por este nuevo día en nuestra misión solidaria.Tras realizar nuestra rutina diaria, emprendimos el caminoPHOTO 2019 04 06 09 42 102 hacia nuestros destinos. Al llegar a la Institución, como todos los días, nos abrían la puerta y nos recibían con una gran alegría en su rostro. Hoy ha sido un día especialmente alegre, quizás motivado por el solecito que nos recibió por la mañana, que acogimos con paseos, bailes, música, juegos y mucha felicidad. nos divertíamos jugando entre todos. Es sorprendente como con lo poco que tenían y podían llegar a hacer, lograban hacernos sentir a todos como en casa. En el otro lado, los que vamos a Escuela Solidaria, como todos los días desde que llegamos hablamos con Ignacio, que es el jefe y fundador. Y nos dividimos las diversas tareas que hay por hacer:ayudar con los alimentos que son donados desde la fundació, ayudar en la guardería, panadería, reformando cosas, etc. La verdad es que es un regalo ver como todos aceptan tu ayuda pero, sobre todo, te aceptan a ti. Mientras trabajamos hablamos con los residentes de allí , nos reímos, y muchísimas cosas más. Como todos los días,a mediodía nos encontramos los diferentes grupos, compartiendo un momento de reflexión y experienciad vividas en la mañana que se amplían por la tarde. Tras descansar y realizar las tareas de recogida y limpieza, pusimos rumbo, otra vez, - cada grupo- a su respectivo lugar, el Proyecto Emaús y Cruz Blanca. En el Proyecto Emaús ayudamos a los alumnos en el apoyo escolar, a ordenar y poner bonita la zona de lectura y juego, y posteriormente, realizamls unos juegos super divertidos con los chicos que nosotros mismo planificamos:¿quién es el director de la orquesta?, 1,2,3,la historia de las ratsd y los gatos y juegos al aire libre. ¡Lo pasamos genial! Y los chicos más aún. En relación a Cruz Blanca, estuvimos acompañando a los residentes en distintas actividades compartiendo así con ellos la tarde. Por otro lado, un pequeño grupo de nosotros se quedó en los salones parroquiales donde nos hospedamos para dar catequesis a unos niños y niñas del barrio. Junto con sus catequistas habituales, desarrollamos actividades divertidas por medio de las cuales les transmitimos el mensaje de la importancia de la familia. Para finalizar el día, visitamos el Teologado clareriano, dónde vivimos la grata sorpresa de encontrarnos con Juan Pozo, ¡estabamos super felices! Celebramos la eucaristía con los estudiantes, compartiendo experiencias diversas a través de dinámicas. Por último cenamos, compartimos experiencias y al finalizar reflexionamos y terminamos con la oración.

Dawit y Raquel

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