Esta es la crónica que nos mandan los chicos desde Tánger:
 
Hoy nos hemos levantado pensando en que es el último día de nuestra experiencia. Por eso, con más razón, hemos querido exprimirlo al máximo.
 
Como cada mañana, nos hemos dividido en grupos para asistir a los diferentes lugares: Calcuta, Cruz Blanca, Guardería, Hogar... para así añadir más recuerdos a la gran lista que nos llevamos a Las Palmas. Entre los que podemos destacar, por ejemplo, el día que nos tocó pasar a cada uno por Cruz Blanca, ya que a todos nos conmovió debido a que en un principio íbamos con mucho miedo. Sin embargo, los propios residentes nos lo quitaron con todo el cariño que nos brindaron desde el primer momento; nos hemos desprendido de los prejuicios y nos hemos dado cuenta de que vamos a echarlos mucho de menos.
 
Unos de los grandes momentos que hemos vivido han sido la bienvenida y la despedida de las personas que nos recibieron con los brazos abiertos en el Hogar Lerchundi y en todas las asociaciones. Obviamente, también hemos disfrutado al máximo cada una de las oportunidades que nos han ofrecido aquí y nos han servido para muchos aspectos de nuestra vida. Otra de las cosas que tenemos que agradecer es el lugar, pues gracias a Tánger hemos crecido muchísimo como personas y hemos aprendido diversas cosas nuevas. También tenemos que dar gracias por el maravilloso grupo que nos ha tocado, ya que sin alguno de nosotros el viaje y la experiencia no habrían sido lo mismo. También pedimos perdón por si en algún momento hemos fallado en algo, pero siempre lo hemos hecho con la mejor de nuestras intenciones. 
 
Una de las cosas en las que más nos hemos tenido que esforzar ha sido en abrirnos a estas nuevas realidades, ya que cada día visitamos sitios con situaciones muy diferentes y únicas. Aún así, hemos puesto todo nuestro esfuerzo en dedicarle al máximo nuestro tiempo a estas situaciones.
 
Damos las gracias porque nos haya tocado esta experiencia, ya que después de tantos años escuchando los testimonios de las personas que venían a Tamaraceite o Rabadán, por fin lo hemos podido vivir en primera persona y estamos muy agradecidos porque nos ha aportado muchos valores que pondremos en práctica por el resto de nuestras vidas.
 
(Sara Díez, Alicia Jiménez y Joel Tomás)
 
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